Baño de mujeres

Entro al baño de mujeres.

La mesada del baño es de granito rojo y negro, la bacha de acero inoxidable está empotrada en la mesada y brilla desmedidamente. Hay una canilla monocomando cerrada y en la pared hay un gran espejo sin marco, casi de cuerpo entero. Veo mi imagen reflejada en él.

Alguien aparece. Es más alto que yo. Una sombra robusta que me envuelve. No me acuerdo su rostro pero me es familiar.

Tengo el pelo atado, una cola de caballo bien alta.

Soy de fácil agarre y me manipula hasta dejarme rápidamente inmovilizada.

Los movimientos fueron seguros y precisos.

No me escapo, no grito, no lloro.

Tengo un brazo alrededor de mi cuello. Hace que me mire así de indefensa frente al espejo.

Me miro un rato largo en esa situación. No me dijo nada, no hacía falta.

Y con mucha fuerza golpea mi nariz contra el frío filo de la mesada granito rojo y negro.

Una, dos, cuatro veces.

Entre cada golpe seco me veo al espejo. Mi nariz se deforma hasta quedar destrozada. Se ensancha y se desangra.

No siento nada.

Salgo del baño de mujeres, vuelvo a mi oficina, me siento frente a la computadora y continúo con mi rutina laboral.

-♥-


 

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Gesto comunicacional

Mi papá no me saluda en la calle.

Nos cruzamos, llevaba una bolsa blanca de esas que se compran en los supermercados chinos en la mano izquierda, me miró pero no me saludó.

Me crucé, en la esquina donde vivo, a mi prima tan querida, con la que pasamos infinitos cumpleaños durante esa infancia de abundante ignorancia y no nos saludamos.

Coincidimos en subir las escaleras principales de mi trabajo con mi gran compañera laboral, con la que compartimos la cotidianidad más mundana y necesaria, y ni siquiera nos dirigimos la palabra.

Me mira mi novio a la distancia, le grito y le hago señas, me ve pero ingresa a su departamento.

Mi jefe, el portero de mi casa, mi mamá, mi hermano más chico, mi terapeuta, mi vecina de enfrente, mi abuela materna ya difunta y mi cuñada me ven, me cruzo con ellos, coincidimos en mismos espacios pero ninguno realiza un gesto, un acto comunicacional, para hacerse notar.

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Trece acciones de un fin de semana

  1. Vi la muerte animal de cerca.
  2. Sentí como desciende apresuradamente la temperatura.
  3. Tuve sus lágrimas sobre mi cuello.
  4. Hablé de mi padre ausente.
  5. Mi pecho cobijó la potencia del despegue.
  6. Confirmé que el retorno a lo real es traumático.
  7. Escuché voces ridículas que se resisten al cambio.
  8. Acepté las disculpas de una jefa y también perdoné a otra de ellas por su necedad.
  9. Comí churros piratas.
  10. Imaginé viajes a lugares que no creo que vaya a conocer.
  11. Hice una encuesta preguntando qué golosina es más rica si el Chocman o Snickers.
  12. Recordé lo que pasó un año atrás.
  13. Desterré medio miedo al abandono.

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Agenda 2018

Comenzó el año y eso demanda ordenarme.

Lo primero que hice fue comprar una agenda.  Este año elegí una agenda que cumpla con los requisitos fundamentales:

  • Que sea de color verde, espiralada y con elástico
  • De tamaño pocket con formato 100×150 mm y con 312 páginas
  • Producto hecho en Argentina y el papel es reciclable

He pensado que necesito un escudo protector contra las adversidades que pueda causar éste  2018, así que decidí pegar un sticker del Increíble Hulk en el centro de la tapa y quedó preciosa.

De esta manera no sólo estoy protegida por mi súper héroe favorito sino que mi amor me acompaña a todos lados.

Organizar el tiempo es igual a sistematizar las comidas. Es decir, homologo hacer dieta con llevar a cabo las actividades que me propongo. La constante es que ni bajo de peso ni concluyo las actividades.

Sin embargo, tengo la ilusión de poder permitirme cambiar mi hábitos y hacerlos más saludables.

Por tal motivo, también organicé las frases que cuelgan de la puerta de mi heladera, sostenidos por hermosos imanes de lugares que han visitado mis seres queridos o he comprado.

Estas frases las designo como faros guías en probables tiempos de infortunios:

  • Soy única e incorregible
  • Hay semanas difíciles y otras en las que puede ser mucho peor
  • C´EST FINÍ
  • Si mentimos a cada instante con el máximo refinamiento, estamos condenados a la infelicidad
  • Los mecanismos de protección que uso no me ayudan a evolucionar, debo encontrar nuevas formas de expresar la emociones

Pero la frase que más me resuena es ésta:

  • Dejá de lastimarte

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Information

Ella me da datos precisos, información confidencial para que escriba. Me dice que no la interrumpa, que me va a contar todo como le salga y que yo, después, haga lo que quiera con todos esos detalles.

Que lo codifique a mi manera. Que extraiga lo que verdaderamente me interesa. Que filtre las imperfecciones. Que realce los matices. Que enmarque lo que deseo.

Entonces, una vez que pongo a hervir el zapallo para hacerme una sopa, escribo este relato:

Él me quiere arrinconar en el garage por el que pasamos todos los días. Ansía que entremos de prepo, cuando nadie nos ve y que nos besemos justo arriba de un charco de aceite de auto.

Yo quiero hacerle la torta de su próximo cumpleaños, pero para eso falta mucho tiempo.

Él me promete que vamos a ir juntos a renovar el DNI y el pasaporte en el año 2028.

Yo le cuento que tengo el don de saber cómo cambia la gente cuando se hace grande. Le doy ejemplos, le digo con certeza que uno de mis ex amantes va a terminar teniendo ojos claros y que va a ser mucho más delgado de lo que es ahora.

Le digo que yo no voy a cambiar mucho pero dudo que pueda caminar con facilidad y le oculto cómo él va a ser de grande.

Me dice que ama los gatos pero que no tolera que la gatita gris que vive en la puerta de su casa prefiera estar con el gato adulto blanco más que en su casa.

Hoy me regala la batalla naval para que juguemos hasta el hartazgo porque adora ver mi sonrisa cuando me deja ganar.

-♥-


 

Shhh…

Hace unos años.  En un día que se suponía que tenía que estar en un lugar específico, me encontré “en un bar” pidiendo, a un entonces desconocido, que me abrace mientras escuchaba los primeros acordes de una canción que no quería escuchar.

Y lo hizo; logrando, sin pensarlo, la contención que en ese momento necesitaba.

Años más tarde me encontré en el lugar inverso.

Tras haber aceptado no estar segura de volver a casa, estaba en una situación que parecía incómoda.

Sin embargo, algo me dijo: si te sentís incómoda, hacelo cómodo.

Y ahí salíó, sin pensarlo, fuera de mi boca un: Shhh…! e inmediatamente, un abrazo. En este caso, hecho por mí hacia otra persona, un entonces desconocido.

Y eso me unió a él.

Sin darme cuenta aprendí a contener. A no sentir que el otro es el que me hace algo a mí. A entender que los miedos o nervios del otro pueden ser parecidos a los míos.

Y así….te encontré.

Rory

-♥-