Flàneur

Me muestra las fotos que coagulan su historia trágica.

Le digo que es precioso desde que nació.

Me propone que vayamos juntos a todos los eventos familiares que tienen nuestras familias.

Le presento a mí padre, más precisamente su Facebook. Me dice que entre ellos tienen algo en común.

Me cuenta que tiene ganas de volar, de estar muy lejos de acá y yo le creo.

Me dice que se divierte recorriendo las góndolas de los supermercados chinos, los grandes bazares y las jugueterías del barrrio.

Me mostró el árbol que más le gusta, ese en esta época tiene hojas amarillas y se desprende de sus semillas.  

Me prometió que me iba a enseñar. Lavarme los dientes correctamente y a cocinar una torta de limón con glacé.

A él le importa poco y nada el mundial,  y me invitó a su cama para que sienta cómo vibra su cuerpo los domingos por la tarde.

-♥-


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Gesto comunicacional

Mi papá no me saluda en la calle.

Nos cruzamos, llevaba una bolsa blanca de esas que se compran en los supermercados chinos en la mano izquierda, me miró pero no me saludó.

Me crucé, en la esquina donde vivo, a mi prima tan querida, con la que pasamos infinitos cumpleaños durante esa infancia de abundante ignorancia y no nos saludamos.

Coincidimos en subir las escaleras principales de mi trabajo con mi gran compañera laboral, con la que compartimos la cotidianidad más mundana y necesaria, y ni siquiera nos dirigimos la palabra.

Me mira mi novio a la distancia, le grito y le hago señas, me ve pero ingresa a su departamento.

Mi jefe, el portero de mi casa, mi mamá, mi hermano más chico, mi terapeuta, mi vecina de enfrente, mi abuela materna ya difunta y mi cuñada me ven, me cruzo con ellos, coincidimos en mismos espacios pero ninguno realiza un gesto, un acto comunicacional, para hacerse notar.

-♥-


Trece acciones de un fin de semana

  1. Vi la muerte animal de cerca.
  2. Sentí como desciende apresuradamente la temperatura.
  3. Tuve sus lágrimas sobre mi cuello.
  4. Hablé de mi padre ausente.
  5. Mi pecho cobijó la potencia del despegue.
  6. Confirmé que el retorno a lo real es traumático.
  7. Escuché voces ridículas que se resisten al cambio.
  8. Acepté las disculpas de una jefa y también perdoné a otra de ellas por su necedad.
  9. Comí churros piratas.
  10. Imaginé viajes a lugares que no creo que vaya a conocer.
  11. Hice una encuesta preguntando qué golosina es más rica si el Chocman o Snickers.
  12. Recordé lo que pasó un año atrás.
  13. Desterré medio miedo al abandono.

-♥-


Ni nos vimos

Ni nos vimos.

Yo llego temprano.

Él llega diez años más tarde o viceversa.

Nos dedicamos gestos,

dejamos señales, incógnitas y acertijos en cada lugar que estuvimos,

nos hubiera gustado andar

o vamos a recorrer.

Descubro

un guiño,

un mensaje escrito en la pared, en esa esquina en la que nos dimos cita.

Justo ahí hay una casa de lotería.

Nos prometimos que cada uno iba a jugar a la quiniela los números que nos tocaron en las galletas de la fortuna.

Esa esquina me es familiar.

Es parte de mí historia.

Esa esquina me afecta.

Justo por ahí transita mí parte desencajada,

todos los días.

Después,

esa parte queda inmóvil en Rodríguez Peña y Moriondo

y tiende al sol los jeans que relatan la infinita espera.

Los encuentros a destiempo son una constante.

Hacemos de la presencia y el recuerdo del otro un ritual.

Nos invocamos, nos adoramos y nos recordamos.

Nos dejamos besos en los árboles de regalo.

Comenzamos para seguirnos y retorno

a lo silvestre,

a lo celestial desconocido,

a las energías que vibramos.

-♥-


Le susurró al oído

Le susurró al oído:

Vi un atardecer dorado con vos pero en verdad fueron cientos.

Me haces sentir suave.

Quiero reciclar casas con vos para buscar otras en las que vivir.

Temo que la quietud de mis movimientos acelere tus procesos vitales.

Mi vestido capta los cráteres de tu luna.

Hoy ya vuelo alto.

Sé que vamos a tener nietos, lo sé,  no sé si hijos.

Quiero volver para irme con vos.

Venero tus besos de bajas temperaturas por lo bajo.

Mi cuerpo se reconcilia en el tuyo.

Te amo noble y genuino.

-♥-


Agenda 2018

Comenzó el año y eso demanda ordenarme.

Lo primero que hice fue comprar una agenda.  Este año elegí una agenda que cumpla con los requisitos fundamentales:

  • Que sea de color verde, espiralada y con elástico
  • De tamaño pocket con formato 100×150 mm y con 312 páginas
  • Producto hecho en Argentina y el papel es reciclable

He pensado que necesito un escudo protector contra las adversidades que pueda causar éste  2018, así que decidí pegar un sticker del Increíble Hulk en el centro de la tapa y quedó preciosa.

De esta manera no sólo estoy protegida por mi súper héroe favorito sino que mi amor me acompaña a todos lados.

Organizar el tiempo es igual a sistematizar las comidas. Es decir, homologo hacer dieta con llevar a cabo las actividades que me propongo. La constante es que ni bajo de peso ni concluyo las actividades.

Sin embargo, tengo la ilusión de poder permitirme cambiar mi hábitos y hacerlos más saludables.

Por tal motivo, también organicé las frases que cuelgan de la puerta de mi heladera, sostenidos por hermosos imanes de lugares que han visitado mis seres queridos o he comprado.

Estas frases las designo como faros guías en probables tiempos de infortunios:

  • Soy única e incorregible
  • Hay semanas difíciles y otras en las que puede ser mucho peor
  • C´EST FINÍ
  • Si mentimos a cada instante con el máximo refinamiento, estamos condenados a la infelicidad
  • Los mecanismos de protección que uso no me ayudan a evolucionar, debo encontrar nuevas formas de expresar la emociones

Pero la frase que más me resuena es ésta:

  • Dejá de lastimarte

-♥-


Anochece domingo

Anochece domingo.

El calor eleva los cuerpos.

Todo se ralentiza.

Vuelvo en un tren lleno de vagones tristes. Los pasajeros que viajan no hablan ni sonríen. Reconozco en sus rostros la resistencia a toda obligación escolar o laboral de lunes por la mañana.

Después de una hora y media de desplazamiento y conexiones sobre distintos rieles, asciendo de zonas subterráneas. El humo a choripán y la espuma en aerosol marcan temporada de carnaval en la ciudad.

Unos minutos más tarde, uso el nuevo sistema de seguridad electrónica para ingresar a mi casa. La falta de costumbre hace que busque a Hugo para saludarlo y que me desee buenas noches.

Mientras me dirijo al ascensor pienso: perversa clase media que reemplaza en sonidos y teclados a un recurso humano que serenaba durante las noches. Las paradojas del sistema de seguridad de hoy hacen que tenga más miedo que ayer.

Te voy a extrañar Hugo. Gracias por despedirte de mí con la calidez de siempre.

Llego a mi departamento.

El encierro caluroso me abrasa.

Me saco el jean y el corpiño a la velocidad de la luz.

Enciendo la computadora y elijo escuchar “Tomorrow night” de Elvis Presley.

Programo el lavarropas mientras voy pensando en que la siguiente oración debe ser el final de este relato:

Enciendo uno de los sahumerios que me curan.

-♥-