Sur de Bolivia

  • ¿De dónde vengo?

Del sur de Bolivia.

Veo atardeceres desde el aire, amanezco sobre rocas que me contienen del susurro del viento nocturno.

Tengo la cara reseca y los labios partidos por estar a la intemperie durante largas caminatas diarias.

  • ¿Dónde estoy?

En fin del mundo.

Me rodean compañeros de ruta, amigos y vecinos de la misma aldea de vidas pasadas.

  • ¿Qué me preocupa?

Lo que voy a soñar esta noche.

Puede ser algo maravilloso y sorprendente como haberme cruzado en una esquina a mi amor sin haberlo planeado. O quizás soñar con la vieja paralítica de ojos desorbitados y el hombre adulto desvencijado que apenas puede trasladar semejante silla de ruedas con la mujer de ojos exagerados.

  • ¿En qué me comparo?

En lo emocional.

No quiero terminar borracha con mi marido en mi casamiento y ver mi alrededor carente de afecto.

  • ¿Qué extraño?

Sus caricias y su forma de arroparme.

También que me pregunte qué quiero almorzar cuando iba de visita.

  • ¿Por qué la escucho?

Por compasión.

Porque me siento reflejada en esos espacios de desesperación. Por inquietud, porque no quiero olvidarme de dónde vengo, del sur de Bolivia.

-♥-


Anuncios

Trece acciones de un fin de semana

  1. Vi la muerte animal de cerca.
  2. Sentí como desciende apresuradamente la temperatura.
  3. Tuve sus lágrimas sobre mi cuello.
  4. Hablé de mi padre ausente.
  5. Mi pecho cobijó la potencia del despegue.
  6. Confirmé que el retorno a lo real es traumático.
  7. Escuché voces ridículas que se resisten al cambio.
  8. Acepté las disculpas de una jefa y también perdoné a otra de ellas por su necedad.
  9. Comí churros piratas.
  10. Imaginé viajes a lugares que no creo que vaya a conocer.
  11. Hice una encuesta preguntando qué golosina es más rica si el Chocman o Snickers.
  12. Recordé lo que pasó un año atrás.
  13. Desterré medio miedo al abandono.

-♥-


Serie: Common Sense

Common Sense (23)


 

IMG_20171103_093326_758


 

Serie: flores imaginarias no. 24

IMG_20171005_093008_172


 

Shhh…

Hace unos años.  En un día que se suponía que tenía que estar en un lugar específico, me encontré “en un bar” pidiendo, a un entonces desconocido, que me abrace mientras escuchaba los primeros acordes de una canción que no quería escuchar.

Y lo hizo; logrando, sin pensarlo, la contención que en ese momento necesitaba.

Años más tarde me encontré en el lugar inverso.

Tras haber aceptado no estar segura de volver a casa, estaba en una situación que parecía incómoda.

Sin embargo, algo me dijo: si te sentís incómoda, hacelo cómodo.

Y ahí salíó, sin pensarlo, fuera de mi boca un: Shhh…! e inmediatamente, un abrazo. En este caso, hecho por mí hacia otra persona, un entonces desconocido.

Y eso me unió a él.

Sin darme cuenta aprendí a contener. A no sentir que el otro es el que me hace algo a mí. A entender que los miedos o nervios del otro pueden ser parecidos a los míos.

Y así….te encontré.

Rory

-♥-