La red y yo

Mi vida era un camino sin salida, mirando a la gente pasar, agendando reuniones y contestando mails de la gente para no dejar nada atrás.

Hasta que un día ella apareció, sutil, sin hacer mucho alboroto, pero pavoneándose como si fuera la estrella del lugar… LA RED.

Al principio sentí miedo, sobre todo porque me dijo que yo era responsable de su accionar, que a partir de ese momento sólo hablaría a través de lo que yo le dijera… que no tendría contenido sin que yo la alimente.

¿Con quién hablar? ¿A quién buscar? ¿Dónde encontraría su comida para que no se quedara callada más de 24 hs seguidas?

La desesperación se apoderó de mí, nunca tuve una responsabilidad semejante, nunca tuve un papel tan cercano al escenario cibernético del mundo y representando las voces de una institución de este estilo.

Calmate me decía, vos podés hacerlo, estás en condiciones de afrontar una tarea de gran envergadura -para vos, G.G.-, pero nada hacía desaparecer el estrés de esta nueva actividad.

Hasta que vislumbré mi futuro, tomando las riendas de la expresión, de la información y su correspondiente comunicación, apoyándome en gente que ya no sólo pasaba, sino que me ayudaba a generar contenido y que discutía cuál era la mejor forma de hacerlo… sin tanta soledad.

Y partir de ahí entendí, que las cosas no pasan porque sí, sino porque tenía las capacidades necesarias para hacerlo y que la vida no me había puesto ahí, yo había puesto ahí a mi vida… que la red y yo seríamos grandes amigas.

Andrés G. Pérez Ruffa


 

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Shhh…

Hace unos años.  En un día que se suponía que tenía que estar en un lugar específico, me encontré “en un bar” pidiendo, a un entonces desconocido, que me abrace mientras escuchaba los primeros acordes de una canción que no quería escuchar.

Y lo hizo; logrando, sin pensarlo, la contención que en ese momento necesitaba.

Años más tarde me encontré en el lugar inverso.

Tras haber aceptado no estar segura de volver a casa, estaba en una situación que parecía incómoda.

Sin embargo, algo me dijo: si te sentís incómoda, hacelo cómodo.

Y ahí salíó, sin pensarlo, fuera de mi boca un: Shhh…! e inmediatamente, un abrazo. En este caso, hecho por mí hacia otra persona, un entonces desconocido.

Y eso me unió a él.

Sin darme cuenta aprendí a contener. A no sentir que el otro es el que me hace algo a mí. A entender que los miedos o nervios del otro pueden ser parecidos a los míos.

Y así….te encontré.

Rory

-♥-


Denuncias ¿por bombones?

Dicen por ahí, va en realidad suele pasar, que en dos fechas del año –marzo y septiembre- se reparten bombones.

La calidad de los bombones es buena, no es increíble, pero está muy bien. Años anteriores hubo cierta dificultad con el acceso a ellos pero después de mucha gestión (léase: teléfono a ciertas autoridades, piquetes laborales, mensajes y demás) se llegó a conseguirlos.

Hoy estamos frente a una nueva crisis con los bombones. Veremos que sale de esto… miedo, mucho miedo, desesperación frente a un mundo desigual; frente a una experiencia que pretende destacar la desigualdad para nominarla, para darla a conocer o simplemente para decir que somos buenos y que estamos a favor de las causas.

Qué haremos… ¿qué haremos?

Falta coherencia en las relaciones capitalistas de dominación, los hombres y las mujeres se disputan el poder, el dolor,  la autoridad. Todo en espacio laboral.

Todo en un espacio donde se juega la lucha por un marcador, un resaltador, una tiza o un pedazo de papel. Que injusto que nadie hace su trabajo, que injusto que nadie respeta lo que debe hacer, que nadie reconoce su parte de la tarea.

Es cierto que falta la alegría, dicen por ahí que es tiempo de revolución de la alegría. Pero esta alegría, que creen que es para todos, en realidad es para unos pocos. Para unos pocos que consideran que su acción en el mundo hace y deshace.

La verdadera revolución de la alegría está en la cotidianeidad, en lo simple, en lo concreto, en lo tangible, en la caricia, en la humanidad, en un abrazo, en un beso, en una mirada o en un sostenimiento.

Está en lo real, lo verdaderamente real. NO en lo efímero que muchos creen, no en la posesión del bombón o en la posesión del marcador.

Vuelvo al inicio, todo por unos bombones. ¿Qué son estos bombones? ¿Es en el fondo la revolución de la alegría? ¿es en el fondo un reconocimiento? o simplemente es cumplir con una norma social que nos muestra más considerados y “conscientes”.

La desigualdad sigue estando y los bombones no sabemos!

Eli Martinchuk


 

H.T.

Él fumaba asomado por la ventana para no llenar la casa de humo mientras yo le hablaba con aliento a cerveza desde el sillón. Eran las seis de la mañana y el sol ya encendía las paredes de un amarillo que quemaba.
Esta vez él tiene nombre, rostro, barba, arrugas y marcas en la piel.
Le dije que hacía años que no veía una serie con alguien, que no estaba dispuesta a ningún compromiso y que hacía rato que no dejaba que nadie se acercara demasiado.
No se lo dije, pero él sabía que había llegado más cerca que nadie en años y que por esa razón le estaba hablando con toda sinceridad.
También sabía que lo que le estaba diciendo tenía el único objetivo de lastimarlo, aunque alegara que se lo decía para advertirlo.
Terminó el cigarrillo y dio por terminada la conversación. Yo no tenía mucho más que decir y él ya no quería oírme más.
Me sugirió ver un capítulo de Black Mirror. “Es un unitario”, dijo.
Él sabe hacerme reír.
No hubo tiempo para eso; se terminaba el año y se terminaba un ciclo para mí.
Dormimos mal, con calor, con resaca y la garganta rasposa de tanto fumar. Los dos. Eso supimos compartirlo.
Nos despertamos a las tres de la tarde del 31 de diciembre más caluroso que recuerdo.
Nos despedimos en la parada del 71 sabiendo que algo había cambiado. Me pidió que si decidía alejarme le mandara un mensaje para avisarle “me voy a alejar”. Me reí por lo ridículo de su pedido. Le dije que esas cosas se dicen en persona y que no iba a hacerle caso.
En algo tuvo razón, aunque no me guste admitirlo.
El último contacto que tuvimos fue un mensaje de texto que decía “feliz año” y no tuvo respuesta.

Este año su risa, sus gestos, sus marcas de nacimiento son algo que me cuesta recordar. Mi memoria es cruel. Es cruel con él. Solo recuerdo sus malas borracheras, sus faltas de ortografía, su manera brusca de hablar.
Sin embargo, esta vez, el recorte no le quita lo real. Esta vez él tiene nombre, rostro, barba, arrugas y marcas en la piel.
Esta vez él es alguien a quien voy a extrañar.

Margot


 

Ausencias y amor

El sábado fue un encuentro usual de las amigas adolescentes. Lleno de risas y charlas interminables, las amigas se disponían a armar el regalo de cumpleaños de su mejor amiga. Yo las observaba y me llenaba de su juventud.  Pero la noche que prometía ser un encuentro plagado de diversión de a poco se fue apagando. Mientras cenábamos, Carolina comenzó a sentirse mal. Estaba con mucha fiebre. Me asusté. Cuando no son los hijos de uno, la preocupación es mayor. Llamé a su madre. Le comenté lo acontecido y quedamos que venía a buscarla. La situación era extraña. Las chicas la acompañaban pero ella no estaba bien. No era solo por su malestar, algo más allá, la mirada la triste que observé desde que llegó. Durante el tiempo que demoró su mamá en venir me quedé mirando una película. Tuve una sensación extraña. Recordé el día en que mi padre murió. Me invadieron sentimientos contrariados, dolor, angustia y no podía entender porque me sentía así. Pasó un rato y vino mi hija a verme. Su cara de susto me asombró, pensé que Carolina se sentía mal. En parte era eso. Aunque había recibido una mala noticia, su abuelo acababa de fallecer. No lo pensé. Corrí hacia la habitación sin mediar palabra. Ella estaba acostada. Me recosté a su lado y acaricié tiernamente su espalda. Fue un momento en donde las tres amigas y yo nos sumimos en el profundo silencio del dolor. El amor nos rodeaba, el nuestro y el de las ausencias.

Carina Giraudo


 

La nada

 

—Buenas tardes, Mario.

 

—Bien.

 

 

 

—¿Sabés sobre esto?

 

—Un poco.

 

 

 

 —Adelante.

 

 

 

 

Bien…. Me han dicho que acá sucedían las cosas….

Acá….

Bien.

Un lugar para aislarse del mundo. Y ser uno mismo.

 

—Es acá adentro, Mario. La habitación.

—¿Puedo?

 

—Sí.

 

 

 

 

Dos mesas. Una silla. Un espejo. Un lugar para aislarse del mundo.

 

 

—Vas a quedar adentro. Adiós.

—¿Qué hago?

—Adiós.

 

 

Las paredes, arriba, abajo, rosa. Todo es rosa. Dos mesas y una silla, sujetas al suelo, y un espejo. Mesas rosas, y la silla.

Me siento —sobre la mesa— y observo. Una figura arriba. Como una boca pero apenas se esboza.

Me paro sobre la silla… ¡y grito!

Salto…. Salto…. Salto…. Salto —y Grito—… y Corro.

 

 

Estoy solo.

 

 

 

Miro arriba y una boca. Sus labios. El espíritu de sus labios.

Pero no sé. Si está o no está. O yo lo veo.

 

¡No estoy solo!

Me siento visto no hay nadie pero no sé. Hay alguien. Cierro los ojos y lo siento.

Es rosa todo lo que veo y yo me siento rosa. Y cuando cierro los ojos siento un alma que me mira y me muestra su boca. Es un alma blanca. Y me olvido del rosa y solo entiendo el blanco del alma —no sé—.

Estoy exhausto. Solo quiero dormir y amanecer lejos. Lejos de todo. Lejos de mí mismo. Quiero ser el alma blanca. Y no sentir el peso.

 

—¡Listo, Mario!

 

 

 

—¿Qué es esto?

 

 

 

—Esto no es nada.

 

 

—¿Qué quieren de mí?

 

 

 

Marcos


Carta Documento

AVELLANEDA, 29 DE MARZO DE 2016. QUE CON FECHA 25 DE MARZO DEL CORRIENTE PROCEDÍ A COMUNICARLE A UD. (MI MADRE) MI DIVORCIO DE EZEQUIEL CONFORTI, QUE SU RESPUESTA FUE UN REPROCHE SIN IMPORTARLE A UD. QUE EL MOTIVO DE TAL HECHO FUERA LA FALTA DE AMOR HACIA DICHO INDIVIDUO. DICHA ACTITUD Y OTRAS TANTAS DE MISMA ÍNDOLE DAÑAN EL AUTOESTIMA DE QUIEN SUSCRIBE POR LO QUE A TRAVÉS DE LA PRESENTE SOLICITO DEPONGA SU ACTITUD HOSTIL Y PROCURE FERVIENTEMENTE BRINDAR AMOR, CONTENCIÓN Y COLABORACIÓN A MI PLENO Y FELIZ  DESARROLLO, DADO QUE SENTIRME QUERIDA Y ACOMPAÑADA POR UD. ES UN COMPONENTE DE LA VIDA AFECTIVA ENTRE INDIVIDUOS CON INCIDENCIA DIRECTA EN MI CALIDAD DE VIDA, SALUD Y EMOCIONES, TODO ELLO AL MENOS ATENTO LOS VÍNCULOS SANGUÍNEOS QUE NOS UNEN.// NO HABIENDO OBTENIDO A LA FECHA DISCULPA ALGUNA INTIMO A UD. PLAZO IMPRORROGABLE DE 48 HS. CESE SU CONDUCTA. TODO ELLOS BAJO APERCIBIMIENTO DE LOS DERECHOS NORMADOS POR LEYES DE INTEGRIDAD FÍSICA, EMOCIONAL Y AFINES DE SALUD MENTAL. SIN PERJUICIO DE RECLAMAR LOS DAÑOS Y PERJUICIOS QUE SU CONDUCTA PUDIERA IRROGARME A FUTURO, COMO ASÍ TAMBIÉN LA CORRESPONDIENTE DENUNCIA ANTE EL FUERO PENAL EN SU CONTRA. HAGO SABER QUE DEBERÁ EXPEDIRSE EN 48 HS. SOBRE LA PRESENTE INTIMACIÓN CURSADA POR ESTE MEDIO, BAJO APERCIBIMIENTO DE TOMAR SU SILENCIO COMO NEGATIVA A LO PETICIONADO, CORRIENDO UD. CON LAS CONSECUENCIAS QUE ELLO IMPLICA. RESERVO DERECHOS. QUEDA UD. DEBIDAMENTE NOTIFICADA.
MARLENE BONNET
DNI 11.222.333