Baño de mujeres

Entro al baño de mujeres.

La mesada del baño es de granito rojo y negro, la bacha de acero inoxidable está empotrada en la mesada y brilla desmedidamente. Hay una canilla monocomando cerrada y en la pared hay un gran espejo sin marco, casi de cuerpo entero. Veo mi imagen reflejada en él.

Alguien aparece. Es más alto que yo. Una sombra robusta que me envuelve. No me acuerdo su rostro pero me es familiar.

Tengo el pelo atado, una cola de caballo bien alta.

Soy de fácil agarre y me manipula hasta dejarme rápidamente inmovilizada.

Los movimientos fueron seguros y precisos.

No me escapo, no grito, no lloro.

Tengo un brazo alrededor de mi cuello. Hace que me mire así de indefensa frente al espejo.

Me miro un rato largo en esa situación. No me dijo nada, no hacía falta.

Y con mucha fuerza golpea mi nariz contra el frío filo de la mesada granito rojo y negro.

Una, dos, cuatro veces.

Entre cada golpe seco me veo al espejo. Mi nariz se deforma hasta quedar destrozada. Se ensancha y se desangra.

No siento nada.

Salgo del baño de mujeres, vuelvo a mi oficina, me siento frente a la computadora y continúo con mi rutina laboral.

-♥-


 

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